martes, 22 de septiembre de 2009

LA ESCLAVITUD


Esclavitud es la situación en la cual un individuo está bajo el dominio de otro, perdiendo la capacidad de disponer libremente de sí mismo.
El fenómeno de la esclavitud se remonta a las civilizaciones antiguas. Históricamente se ha demostrado que su razón de ser radica en el fortalecimiento y sostenimiento de la actividad económica, ya que normalmente los esclavos eran empleados como mano de obra, aunque hay excepciones, como los jenízaros, o cierta tribu africana que raptan algunos individuos de otras tribus y los drogan con tal decaimiento de sus funciones que sólo son usados como instrumentos sexuales, haciendo tal menoscabo de su físico aún estando bien alimentados que acaban falleciendo.
Es de notar que en la naturaleza también se da la esclavitud, como ejemplo ciertas hormigas que roban ninfas de otras razas de menor tamaño y las hacen trabajar para su provecho.
Claro es el ejemplo de la colonización de América o las prácticas del antiguo Imperio Romano además de los planteamientos políticos de la Grecia Antigua donde el mismo Aristóteles sostiene que la esclavitud es un fenómeno natural. Mintz y Elkins consideran que existe una relación recíproca entre capitalismo y esclavitud, ellos evidencian que conforme varía dinamismo del capitalismo, el carácter represivo de la actividad laboral también varía. Otros investigadores como Lester Thurow sostienen que mientras la democracia es incompatible con la esclavitud, el capitalismo no lo es, por lo que la esclavitud suele reaparecer en la misma proporción que avanza las formas autoritarias de gobierno.[1]
El Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición se celebra el 23 de agosto, mientras que el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud se celebra el 2 de diciembre.
También se entiende por esclavitud la condición de personas sujetas a los designios de otras sin opción a réplica, discrepancia, decisión o protesta.
La esclavitud en la antigüedad
Los primeros escritos en los que se tiene constancia de la presencia de esclavos en una gran civilización es en Mesopotamia durante la época sumeria, si bien muy limitada. En el Antiguo Egipto un número de esclavos suficiente como para tener cierta importancia social se dio solamente en algunos periodos, especialmente en el Imperio Nuevo. El origen de los esclavos provenía de las conquistas y no existía una regulación jurídica sobre los mismos. Estaba otro período también llamado Ciclo de Ceso.
La esclavitud como práctica social y económica fue usual en la antigüedad greco-romana, y ambas pueden considerarse las primeras sociedades "esclavistas" al estar sustentada su base económica por este sistema. El estatus social y el papel de los esclavos era considerado inferior o inexistente en relación a una persona libre. La sociedad de la Antigua Grecia tenía fundamentada filosóficamente la esclavitud que, para Aristóteles era la garantía indispensable para que los hombres libres pudieran dedicar su tiempo a la política y buen gobierno de la ciudad. En la Antigua Roma la práctica de la esclavitud se regula, en algunas ocasiones al mínimo detalle, estableciéndose la manumisión como fórmula de liberación de los esclavos, siempre con causa. Del siglo V a. C. al siglo I es la época de mayor implantación y extensión de la esclavitud. Durante el Imperio Romano empieza a remitir sobre todo por el agotamiento de las fuentes tradicionales de suministro de nuevos esclavos como resultado de la finalización de la expansión territorial romana (siglo I).
En Europa durante la Edad Media la esclavitud desaparece siendo sustituida por la servidumbre. Existe un intenso debate entre historiadores respecto a la cronología, las causas y las formas en que se produjo este hecho. Las posturas que sitúan la desaparición del sistema esclavista en fecha más temprana, en la época de las invasiones bárbaras del siglo V, serían las de los historiadores marxistas, incluido el propio Karl Marx; por otro lado autores como Georges Duby o Pierre Bonnassie, apoyados en una ingente documentación, la sitúan en el siglo XI, en medio de la llamada revolución feudal. Según este último autor el auge del esclavismo se daría en el siglo VII, en plena Alta Edad Media.[2]
En todo caso los siervos, a diferencia de los esclavos, eran libres, o más bien semi-libres, y gozaban de una serie de derechos pero estaban atados por compromisos de trabajo a la tierra y al señor feudal. En el mundo musulmán y en Bizancio también se mantuvo la tradición recogiendo las antiguas costumbres romanas. A finales del siglo XV, la esclavitud en Europa era muy reducida, aunque ello más por razones de escasez que por desarrollo moral o filosófico, ya que la misma fue trasladada y sumamente extendida en el nuevo continente por las potencias europeas.
El comercio negrero
El comercio triangular sirvió económicamente los intereses de las colonias americanas y era base del sistema de producción de las plantaciones así como del crecimiento pre-industrial en Europa. Se trata del camino de los barcos entre los puertos de Inglaterra, Portugal, España y Francia, hacia el Caribe, una vez cargados por la costa oeste de África.
Con la llegada y conquista de América, por parte de los europeos, se trazaron planes de expansión que exigían mano de obra barata. En un principio se esclavizó a los pueblos indígenas americanos pero la legislación española se planteó muy pronto la solicitud de dicha práctica (gracias a los escritos de Bartolomé de las Casas y de la Escuela de Salamanca), e hizo que se importaran personas esclavizadas de África, que además tenían mayor resistencia física y a las enfermedades, especialmente las tropicales, comenzando así un comercio a gran escala de esclavos africanos: el comercio negrero.
Hacia el siglo XVII hubo un gran incremento en el número de esclavos debido a su importancia como mano de obra, en las explotaciones agrícolas de gran extensión (sistema de plantaciones) en América del Norte, del Sur y, principalmente, en el Caribe. Según el historiador británico Eric Hobsbawm la cifra de esclavos africanos transportados a América sería de un millón en el siglo XVI, tres millones en el XVII y durante el siglo XVIII llegaría a los 7 millones, permitiendo una enorme acumulación de capital de cara al desarrollo del capitalismo europeo durante la Revolución industrial.[3]
Este incremento en el comercio negrero fue acompañado, en la mayoría de los casos, por una fuerte ideología racista: los negros eran considerados seres inferiores, asimilados frecuentemente a animales, sin siquiera poder ser considerados sujetos de derecho y por lo tanto considerados, jurídicamente, como cosas. Aunque especialmente, el debate estaba inicialmente en si los individuos de raza negra tienen alma humana, puesto que en caso afirmativo esta actividad sería considerada ilegal por la Iglesia, lo que llevó a un fuerte movimiento para afirmar que los sujetos de raza negra no tienen alma. En el caso de los indígenas de América se había decidido que tienen alma por lo que no se les podía esclavizar. De hecho era costumbre en muchas plantaciones explotar al esclavo bajo severas condiciones hasta su muerte, pues salía más barato comprar nuevos esclavos que mejorar sus condiciones de vida. La fuente de esclavos fue África, y la Isla de Gorée, colonia francesa, fue el lugar preciso donde se estableció el mercado de esclavos, también conocido como el lugar sin retorno y donde se separaban definitivamente las familias desintegradas por la esclavitud.
De forma similar los árabes mantuvieron un importante tráfico de esclavos africanos, tanto a través de rutas cruzando el Sahara como a través de la costa oriental de África, fundamentalmente la Isla de Zanzíbar. Este comercio se extendió desde el siglo VII hasta el siglo XX y alcanzó proporciones similares o superiores al comercio negrero del Atlántico.
Las cifras de la Trata
El número de personas esclavizadas procedentes de África varía, según distintas estimaciones entre los 10 y los 28 millones de personas,[4] aunque hay quienes hablan de 60 100 millones. Hasta 1850, de 11 a 25 millones[cita requerida] fueron a parar a las colonias de América, especialmente Norteamérica y el Caribe. Además el investigador Enrique Peregalli, calcula que habría que añadir un 25% de muertos durante las capturas y otro 25% durante el viaje por el Atlántico.[5] También se calcula que unos 17 millones fueron vendidos en el Índico, Oriente Medio y el norte de África.
Las principales potencias esclavistas que estuvieron implicadas en el comercio y transporte de personas esclavizadas procedentes de África en la Trata Atlántica, serían según estimaciones:[6]
Los movimientos abolicionistas
A partir del siglo XVIII empiezan a ser importantes los movimientos abolicionistas de la esclavitud. Dos razones fundamentales existen para ello: el surgimiento de un nuevo orden filosófico y político a partir de las ideas de la Ilustración, que tienen su punto culminante en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 en la Revolución Francesa, y el surgimiento de un nuevo orden económico a partir de la Revolución Industrial que se iniciara en Inglaterra, que hizo que el sistema esclavista fuera menos conveniente que el sistema de trabajo remunerado. De hecho existe una correlación directa entre industrialización y abolicionismo.
El movimiento abolicionista en el Reino Unido comienza a ser desarrollado por los cuáqueros y muy especialmente por la actuación de Thomas Clarkson quien en 7 años recorrió 35.000 millas a caballo para dar a conocer los horrores del esclavismo. El hecho de que en 1831 se produjera en Jamaica la revuelta más importante en territorio Británico protagonizada por 20.000 esclavos liberados que quemaron más de 100 plantaciones, convenció al gobierno británico de la imposibilidad de mantener el régimen.[8]
La Convención sobre la Esclavitud, promovida por la Sociedad de Naciones y firmada el 25 de septiembre de 1926, entra en vigor desde el 9 de marzo de 1927. Termina oficialmente con la esclavitud y crea un mecanismo internacional para perseguir a quienes la practican. Las Naciones Unidas, como heredera de la Sociedad de Naciones, asume los compromisos de la Convención.
En las nuevas naciones americanas la abolición, muchas veces precedida de la libertad de vientres, se produce durante el proceso independentista, en algunos casos y en otros durante los primeros años de la independencia. El primer país en el que se abolió la esclavitud fue Haití en 1803. En México fue Miguel Hidalgo, el 6 de diciembre de 1810, quien abolió la esclavitud. Le siguieron las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1813. Entre los últimos países en abolir la esclavitud se encuentran Cuba, bajo dominio español, en 1886, y Brasil en 1888. Las revoluciones cubanas contra el dominio español de finales del siglo XIX se sustentaron en gran medida en el lento proceso de abolición de la esclavitud
Imperio Británico
En el Imperio Británico sucesivas medidas legislativas (1807, 1827, 1833 y 1834) se prohíbe primero la trata y posteriormente declaran abolida la esclavitud. La mayoría de los países europeos, en muchos casos bajo presión británica, hacen lo propio entre 1830 y 1860. Sin embargo, estas nuevas leyes "proteccionistas" de los derechos humanos, eran sólo la fachada de lo que mucho tiempo después comenzó a implementarse, ya que extraoficialmente las principales potencias siguieron durante mucho tiempo con el tráfico de personas. No olvidemos que la modernización europea de la mano de la revolución industrial, se llevó a cabo gracias a toda la mano de obra "gratis" que proporcionó la esclavitud. Tan solo se empleó unos 30 barcos y 1.000 personas para reprimir el tráfico negrero entre los años 1808 y 1870.[9]
España
Inglaterra, que trataba de influir en las reuniones internacionales, suscribió tratados bilaterales con España en 1814, en el que se prohibía el comercio de esclavos.[9]
La abolición legal de la esclavitud en la España peninsular llegó en 1837 y excluía a los territorios de ultramar dada la presión ejercida por la oligarquía de Cuba y Puerto Rico que amenazaron con anexionarse a Estados Unidos. En la península la esclavitud de hecho había acabado con la liberación por parte del embajador del sultán de Marruecos de los esclavos musulmanes de Barcelona, Sevilla y Cádiz, mediante su compra, en 1766.
En lo que respecta a las colonias en una fase que va desde principios del siglo XIX hasta 1860, sólo defendieron la abolición la presión británica y algunas personalidades aisladas que no tuvieron éxito.
La presión inglesa logró la promulgación de la citada ley de 1837 de abolición de la esclavitud en la España metropolitana y las no respetadas leyes de prohibición del tráfico negrero de 1817 y 1835 y de persecución del mismo de 1845 y 1867. Tras la Guerra de Secesión, Estados Unidos se sumó al Reino Unido en sus presiones abolicionistas sobre España.
El 2 de abril de 1865 se crea la Sociedad Abolicionista Española por iniciativa del hacendado puertorriqueño Julio Vizcarrondo, trasladado a la península tras haber liberado a sus esclavos. El 10 de diciembre del mismo año funda su periódico “El abolicionista”. Contó con el apoyo de políticos que fraguaron la Revolución de 1868, “La Gloriosa” que destronó a Isabel II.
Como consecuencia de ello, en 1870, siendo ministro de ultramar Segismundo Moret, se promulgó una ley llamada de “libertad de vientres” que concedía la libertad a los futuros hijos de las esclavas y que irritó a los esclavistas. En 1872 el gobierno de Ruiz Zorrilla elaboró un proyecto de ley de abolición de la esclavitud en Puerto Rico.
Contra este proyecto se desató una feroz oposición. Para coordinar la acción opositora se crearon en varias ciudades como Madrid, Santander, Cádiz, o Barcelona Círculos Hispano Ultramarinos de ex residentes de las Antillas y se impulsó también la constitución en varias ciudades de la “Liga Nacional” antiabolicionista. Instigaron plantes de la nobleza al rey Amadeo de Saboya, conspiraciones, campañas de prensa y manifestaciones callejeras, como la del 11 de diciembre en Madrid, que tuvo como réplica la que organizó en esta ciudad la Sociedad Abolicionista Española el 10 de enero de 1873. Tal crispación se explica, pues se veía en la liberación de los 31.000 esclavos puertorriqueños, un temido preámbulo de la liberación de los casi 400.000 esclavos cubanos.
Precisamente, la oposición a este proyecto de ley abolicionista fue uno de los elementos más visibles, en la prensa conservadora, de crítica al rey Amadeo, reprochándole que no se enfrentase de forma dudosamente constitucional, a un Parlamento dominado por una alianza, en esta cuestión, de monárquico-progresistas (como el mismo jefe de gobierno Ruiz Zorrilla) y de republicanos (como Castelar o Pi Margall). Según el Diario de Barcelona, el 7 de febrero de 1873 se hubiese producido un golpe militar si el rey lo hubiera legitimado con su apoyo. En su lugar, Amadeo ratificó la orden del gobierno de disolver el arma de artillería. A continuación, el 11 de febrero, abdicó.
La ley por la que se abolía la esclavitud en Puerto Rico fue finalmente aprobada el 25 de marzo de 1873, un mes después de la abdicación del rey y de haberse votado la proclamación de la Primera República Española. Cuba tuvo que esperar siete años más, ya

que la definitiva abolición no llegó hasta el 17 de febrero de 1880, ya en el reinado de Alfonso XII.
Argentina
La Asamblea del Año XIII de las Provincias Unidas del Río de la Plata dictó la libertad de vientres en 1813 y la Constitución de la Nación Argentina, de 1853, dio por abolida completamente la esclavitud en su artículo 15, al afirmar. La denominada "libertad de vientres" declarada en la Asamblea del año 1.813 consistió en que, precisamente, el vientre de las esclavas era libre; por tanto todo el nacido luego de la declaracion de la Asamblea como hijo de una mujer esclava, no era esclavo sino libre. Pero los nacidos antes si eran esclavos permanecian esclavos. Y así fue hasta el 1 de mayo de 1853 en que entro en vigencia la Constitucion Nacional (la actual deriva de ella), que en su articulo 15 decia y sigue diciendo aún hoy:
En la Nación Argentina no hay esclavos: los pocos que hoy existen quedan libres desde la jura de esta Constitución; y una ley especial reglará las indemnizaciones a que dé lugar esta declaración. Todo contrato de compra y venta de personas es un crimen de que serán responsables los que lo celebrasen, y el escribano o funcionario que lo autorice. Y los esclavos que de cualquier modo se introduzcan quedan libres por el solo hecho de pisar el territorio de la República.
Sin embargo, aquello quedó en el papel. Siguió habiendo esclavos en territorio argentino hasta 1853 cuando la flamante Constitución la abolió definitivamente. Aún así, en el Estado de Buenos Aires, separado del resto de la Confederación, la esclavitud continuó hasta 1861 cuando tras la Batalla de Pavón el país fue reunificado. Cuando en 1813 la Asamblea del año XIII decretó la "Libertad de Vientres", lo hizo de manera nominal. Las grandes familias continuaron teniendo esclavos y los hijos de estos, siguieron bajo la misma condición. La mayoría de aquellos negros fueron a engrosar los ejércitos patriotas, especialmente los de Buenos Aires y poco a poco, la raza se extinguió. Vale la pena recordar que la Asamblea solo gobernó un año. La historiografía oficial argentina ha enseñado desde el principio que en 1813 la esclavitud fue completamente abolida en el Río de la Plata, afirmación que constituye una verdadera falacia. La esclavitud resurgió, de hecho, en la conservadora región noroeste (particularmente en Jujuy y Salta) a principios del Siglo XX, cuando millares de indígenas fueron obligados a trabajar en las plantaciones de caña de azúcar, con la anuencia de las autoridades provinciales.
Colombia
En 1810, durante la creación del efímero Estado de Cartagena, se prohibió totalmente la trata y comercio de esclavos negros. En 1816 Simón Bolívar promovió el enrolamiento de esclavos al ejército independentista con la promesa de libertad casi inmediata, pero no fue hasta 1821 durante el Congreso de Cúcuta que se inició un proceso político serio en búsqueda de la abolición de la esclavitud. Por iniciativa de José Félix de Restrepo se promovió la libertad de vientres, obligando también a los esclavistas a vestir y alimentar a los hijos libertos. La Constitución de Cúcuta en los artículos 1 y 15 reza:
Serán libres los hijos de las esclavas que nazcan desde el día de la publicación de esta ley en las capitales de provincia, y como tales se inscribirán sus nombres en los registros cívicos de las municipalidades y en los libros parroquiales.
Se declaran perpetua e irrevocablemente libres todos los esclavos y partos de esclavas que habiendo obtenido su libertad en fuerza de leyes y decretos de los diferentes gobiernos republicanos, fueron después reducidos nuevamente a la esclavitud por el gobierno español. Los jueces respectivos declararán la libertad, acreditándose debidamente.
En 1823 se declaró la total prohibición del comercio de esclavos. Finalmente, luego de dificultades y violaciones a la iniciativa, el 21 de mayo de 1851 se decretó la libertad de los esclavos a partir del 1 de enero de 1852, comprometiendo al estado a pagar a los propietarios una indemnización a través de bonos.
Chile
El 11 de octubre de 1811, en tiempos de la Patria Vieja, gracias a la iniciativa de José Miguel Carrera, General de Ejército y gobernador de la época, se establece la libertad de vientres, que consistió en declarar libres a los hijos de esclavos que nacieran a partir de ese instante en el país. Asimismo se declaran sus vientres "igualmente libres" de forma de evitar acciones fraudulentas, como la venta de las madres en el extranjero. El decreto agrega que todos los esclavos que permanezcan más de seis meses en el territorio o que estuviesen de paso quedarán libres.
Doce años más tarde, el 11 de octubre de 1823, José Miguel Infante presentó en el Congreso un proyecto de ley que propuso la abolición total de la esclavitud. En ese momento Chile contaba con un poco más de un centenar de esclavos. La nueva ley, aprobada el 24 de julio del mismo año, señala que son libres todos aquellos nacidos desde 1811 en adelante, y sus descendientes; y todos aquellos que pisen el territorio de la República.
Finalmente la Constitución de 1823 , recoge las ideas de Infante y se pronuncia contra la esclavitud en su Artículo 8: "En Chile no hay esclavos: el que pise su territorio por un día natural será libre. El que tenga este comercio no puede habitar aquí más de un mes, ni naturalizarse jamás.".
La actual Constitución de 1980, en su artículo 19 rinde tributo a Infante en su redacción
"Artículo 19: La Constitución asegura a todas las personas:
(...)Nº 2.- "... En Chile no hay esclavos y el que pise su territorio queda libre""

Ecuador
La tesis abolicionista se discutía en la América Andina desde la época de Bolívar, sin embargo no tuvo gran acogida, debido fundamentalmente a que las sociedades andinas no habían llegado a la época de desarrollo industrial. Al basar su economía en la explotación agrícola, les era indispensable mantener la esclavitud. Esto fue comprendido por Bolívar, quien prefirió dejar la manumisción de los esclavos para después de afirmada la unidad gran-colombina. Al no resolverse nunca este primer escollo, quedó la abolición como una tarea pendiente de la generación de los libertadores.
En la República del Ecuador la manumisión de los esclavos fue proclamada el 24 de julio de 1851 por obra de José María Urbina, cuando era Jefe Supremo. Cuando Urbina decretó la manumisión de los esclavos, estableció un sistema de indemnización a los ex-amos, para tal efecto, gran parte del presupuesto estatal de los años 1851 y 1852 se destinó a este fin.
Esta medida sería ratificada por la Asamblea Nacional Constituyente el 18 de septiembre de 1852. La Asamblea Constituyuente debatió fuertemente entre la abolición inmediata y la abolición escalonada (a plazos). Los representantes de la región Costa defendían la abolición inmediata, pues su sistema de producción agrícola necesitaba más trabajadores, los cuales llegarían una vez liberados de su esclavitud en la región Sierra. Esta tesis se impuso y los esclavos fueron liberados de inmediato. Muchos libertos de la Sierra migraron a la Costa. La reacción de los terratenientes serranos contra la abolición de la esclavitud fue tal que terminó derrocando al sucesor de Urbina, Francisco Robles, y sumió al país en la crisis más grande de su historia (1859) en que casi desaparece el país.
México
El heroe de la Independencia, Miguel Hidalgo, Generalísimo de América, en la ciudad de Guadalajara, el 6 de diciembre de 1810, abolió la esclavitud con los siguientes decretos: 1.-Que todos los dueños de esclavos deberán darles la libertad, dentro del término de diez días, so pena de muerte, la que se le aplicará por transgresión de este artículo. 2.-Que cese para lo sucesivo la contribución de tributos respecto de las castas que lo pagaban y toda exacción que a los indios se les exija. 3.-Que todos los negocios judiciales, documentos escrituras y actuaciones se haga uso de papel común, quedando abolido el de papel sellado. 4.-Que todo aquel que tenda instrucción en el beneficio de la polvora, pueda labrarla, sin más obligación que la de oferir el gobierno en las ventas para el uso de sus ejércitos, quedando igualmente libres todos los simples que se compone.
Venezuela
Durante la guerra de independencia los ejércitos españoles y republicanos ofrecían la libertad a los esclavos que se unieran a sus filas, a su vez la época de independencia vio algunas de las sublevaciones de esclavos más violentas en la historia del país. Simón Bolívar (presidente y libertador) decretó durante la expedición de los Cayos la abolición de la esclavitud en Venezuela, pero debido al fracaso de la expedición no llego a mayores dicha medida. Fue en 1821 durante el Congreso de Cúcuta que se inició un proceso político serio en búsqueda de la abolición de la esclavitud, se promovió la libertad de vientres, obligando también a los esclavistas a vestir y alimentar a los hijos libertos. En los artículos 1 y 15 reza:
Serán libres los hijos de las esclavas que nazcan desde el día de la publicación de esta ley en las capitales de provincia, y como tales se inscribirán sus nombres en los registros cívicos de las municipalidades y en los libros parroquiales.
Se declaran perpetua e irrevocablemente libres todos los esclavos y partos de esclavas que habiendo obtenido su libertad en fuerza de leyes y decretos de los diferentes gobiernos republicanos, fueron después reducidos nuevamente a la esclavitud por el gobierno español. Los jueces respectivos declararán la libertad, acreditándose debidamente.
En 1823 se declaró la total prohibición del comercio de esclavos. La población esclava había ido reduciéndose paulatinamente hasta llegar en los años 1850 a ser una suma insignificante de la fuerza de trabajo. Durante la presidencia de José Gregorio Monagas se daría el paso final a la abolición de la esclavitud con el decreto del Congreso de la República el 24 de marzo de 1854, el gobierno venezolano pagó a los dueños una cuota monetaria por cada esclavo.
La actual Constitución de 1999, establece:
Artículo 54: ""Ninguna persona prodra ser sometida a esclavitud o servidumbre"".
Panamá
En Panamá, la esclavitud es abolida en el año de 1851.[10]
Perú
La esclavitud es abolida por decreto del presidente Ramón Castilla el 3 de diciembre de 1854, en esta proclama que "restituye, sin condición alguna, la libertad de los esclavos y siervos libertos, cumpliendo solemnemente un deber de justicia nacional". Este decreto sirvió para que de dos a tres mil esclavos se sumaran al ejército de Castilla que combatía contra Rufino Echenique y fue decisivo en su triunfo en la batalla de La Palma, el 5 de enero de 1855.[11] Cabe indicar que en tiempos del Virreinato del Perú, los esclavos podían comprar su libertad y la de sus hijos, deviniendo en negros horros o libertos.
Brasil
La primera ley abolicionista de Brasil, La Ley de Vientre Libre, fue promulgada el 28 de septiembre de 1871 por el gabinete del Vizconde de Rio Branco. Esta ley dio la libertad a los hijos de esclavos nacidos a partir de esa fecha, aunque los mismos continuaban bajo la tutela de sus dueños hasta cumplir los 21 años de edad.
En 1880 Joaquim Nabuco y José de Patrocínio crean la Sociedade Brasileira Contra a Escravidāo que será el primer paso para el desarrollo de una fuerte campaña abolicionista a la cual se sumarán abogados, intelectuales, periodistas y la Iglesia Positivista de Brasil entre otros. Cabe destacar la actuación del ex esclavo y abogado Luís Gama, uno de los héroes de la causa abolicionista.
En 1885, debido a la presión ejercida por la opinión pública y la posición abolicionista europea se promulga la Ley Saraiva - Cotegipe (conocida como Ley de los Sexagenarios) que daba la libertad a los esclavos con más de 60 años.
Por fin, un 13 de mayo de 1888 el Gobierno Imperial, a través de la Princesa Isabel, firmó la llamada Ley Áurea que abolió la esclavitud en Brasil.
Estados Unidos de América
En Estados Unidos la esclavitud es abolida primero en el norte industrial, siendo ésta una de las causas de la llamada Guerra de Secesión, para finalmente abolirse en todo el territorio al caer derrotado el sur en 1865 por el Presidente Abraham Lincoln.
La esclavitud en la actualidad
A pesar de la entrada en vigor de la Convención sobre la Esclavitud y de estar 'oficialmente prohibida' en casi todos los países, la esclavitud sigue existiendo en gran escala, tanto en sus formas tradicionales como en forma de 'nueva esclavitud'. Según un estudio publicado en el año 2000 podría haber unos 27 millones de esclavos en todo el mundo ([12] ). Uno de los países que mantienen la esclavitud y la protegen es Mauritania, contra cuyo gobierno se han alzado varias voces en 2005.[13]
Así mismo en muchos lugares del mundo siguen existiendo zonas donde hay gran cantidad de personas viviendo en un régimen de esclavitud similar a los de la antigüedad. Sobre todo en zonas donde las administraciones prácticamente no existen, no llegan fácilmente o no se oponen y luchan contra ella debido a la corrupción de los funcionarios que deben controlarla, como en la Selva Amazónica por ejemplo.
Según el Departamento de Estado norteamericano, hay de 90.000 a 300.000 personas esclavas en Sudán. Estos esclavos son comprados y vendidos en unos modernos mercados de esclavos. En 1989, una mujer o un niño de la tribu Dinka costaban 90 dólares. Varios meses después, el precio cayó hasta los 15 dólares, ya que la oferta era muy superior. Se les obliga a cambiar su religión, y a convertirse al Islam. Les cambian sus nombres por otros árabes, y son forzados a hablar una lengua que no conocen.[14] La organización humanitaria Christian Solidarity International lleva, desde 1995, comprando esclavos para liberarlos, pagando 50 dólares por cada uno.
Reflexionando sobre la relación entre esclavitud y capitalismo, el economista liberal Lester Thurow sostiene que:
Democracia y capitalismo parten de creencias muy diferentes sobre la adecuada distribución del poder. La primera se basa en la distribución equitativa del poder político, «un hombre, un voto», mientras que el capitalismo cree que es deber de los económicamente aptos expulsar a los no aptos fuera del negocio y eliminarlos. La «supervivencia del más apto» y las desigualdades en el poder de compra son la base de la eficiencia capitalista. Lo primero es el lucro personal y por tanto las empresas se hacen eficientes para enriquecerse. Para decirlo en su forma más cruda, el capitalismo es perfectamente compatible con la esclavitud, la democracia

martes, 15 de septiembre de 2009

EL HOMBRE Y SUS ARMAS



SUS ARMAS DEL HOMBRE PRIMITIVO




Cuando aparece el hombre, capaz ya de fabricar herramientas talladas en piedra, que emplearía en la manufactura de pieles y útiles de madera, inventa y fabrica sus primeras armas, que perdurarían durante cientos de milenios, llegando hasta casi nuestros días. Estas armas primitivas derivaban de aquellos elementos iniciales, el palo y la piedra. Del palo derivaría, en una secuencia inventiva de complejidad creciente, la lanza, la lanza ligera arrojadiza o azagaya, el propulsor de azagayas y el arco. De la piedra lanzada a mano derivarían la piedra encordada o boleadora y la honda.
La lanza primitiva era un simple palo afilado, endurecido al fuego; su uso se prolongaría ya para siempre, en una forma u otra, y su última adaptación a la guerra puede contemplarse en la balloneta calada sobre el fusil de asalto.
Despues aparecería la boleadora, que debió consistir en una o varias piedras redondeadas atadas en tira de cuero o nervios, que se lanzaba a las patas de los grandes hervíboros para trabárselas e inmovilizarlos. Las boleadoras gauchas todavía se usan en Argentina asociadas al trabajo con el ganado, aunque ya más como flolklore que como herramienta.
La honda pudo inventarse a continuación, derivada de la boleadora, todavía en aquellos remotos tiempos paleolíticos en los que la caza y la recolección seguían siendo los medios de vida. Su evidencia, sin embargo, no aparece hasta los tiempos Neolíticos, asociada a dos hechos nuevos: la ganadería y la guerra. Su uso continuado a través de todas las épocas, ha dejado registros arqueológicos y literarios en casi todos los países.
El propulsor de azagayas puede considerarse como el antecesor del arco y aparecería durante el Paleolítico Superior, cuando una nueva especie de hombre, la nuestra actual, se había impuesto y desplazado a las anteriores especies más primitivas. Era realmente un artilugio para lanzar, empujando, una larga y delgada jabalina dotada de punta de hueso o silex. Cazadores paleolíticos que cruzaron el puente abierto entre Asia y America durante la última glaciación, llevarían el propulsar al Nuevo Continente, donde experimentó un desarrollo extraordinario, perviviendo hasta la conquista de los españoles.
El arco, para terminar con el conjunto básico de armas primitivas o armas paleolíticas, fue el último en aparecer. Su evidencia se constata en tiempos intermedios entre Paleolítico y Neolítico, en los que la caza seguía siendo la actividad principal. Las magníficas pinturas rupestres del Levante español aportan información inestimable sobre aquellos arcos primitivos y la vitalidad de las gentes que los usaron.

HOMBRE PRIMITIVO











Hombre y sociedad


La duración de este período hace que se deba dividir en diferentes etapas culturales, es decir, nos obliga a periodizarlo. Sin embargo, no existe una sola forma para periodizar el estudio de la Prehistoria.La primera de estas periodizaciones fue hecha por el danés Thomsen en las primeras décadas del siglo XIX. Según esta periodización las sociedades humanas pasaron por 3 edades: la Edad de Piedra, la del Bronce y la del Hierro. Según Thomsen, estas edades se dividen en épocas y estas en estadios culturales diferenciados según sus vestigios materiales. El nombre de cada estadio se deriva del sitio donde por primera vez fueron descubiertos objetos dejados por los primeros pobladores de la Tierra.La periodización de Thomsen presenta muchas ventajas ya que expone con mucha claridad las diferentes etapas evolutivas de las sociedades primitivas. Sin embargo, esta forma de dividir la Prehistoria ha sido criticada porque reduce el pasado prehistórico al material con que fueron elaborados los objetos y descuida el aspecto correspondiente a la forma como los grupos humanos primitivos se organizaron en sociedad.El norteamericano Lewis Morgan presentó otra forma de periodizar el estudio de la Prehistoria, a finales del siglo XIX. En su libro La sociedad primitiva, Morgan hace énfasis en el carácter general de la cultura material de cada período y divide la historia primitiva en dos grandes épocas: el salvajismo y la barbarie. La época del salvajismo terminó con la aparición del arco, la flecha y la cerámica. La época de barbarie se caracterizó por la domesticación de animales y la aparición de la agricultura. En 1884 apareció la obra de Federico Engels, titulada El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, en la cual utilizó la periodización de Morgan, aunque la criticó y le introdujo algunas modificaciones.En la actualidad muchos arqueólogos, prehistoriadores y paleontólogos están de acuerdo con una periodización que distingue dos grandes épocas en la evolución de las sociedades primitivas: la época de la horda primitiva, en la cual se efectuó el proceso de hominización y la época del régimen de clanes, en los cuales, en un primer momento, existió igualdad entre ambos sexos y posteriormente predominó el matriarcado, o sea, el prestigio y poder de las mujeres. Finalmente, con el aumento de la producción y el perfeccionamiento de las herramientas (se inició el cultivo de la tierra por medio del arado y el uso de los metales) aparecieron las primeras formas de propiedad privada y explotación de mano de obra (algunas personas trabajaban para otras dentro de la comunidad). El régimen de clanes patriarcales que, a su vez, dieron origen a la formación del estado. Actualmente, la Iglesia católica acepta el evolucionismo. El paleontólogo jesuita Pierre Teilhard de Chardin, en sus obras El fenómeno humano, El grupo zoológico humano y La activación de la energía, apoya esta tesis, probando que la fe no se opone al evolucionismo.Las siguientes, son las principales etapas por las cuales pasó la sociedad primitiva:




El Paleolítico: época de las hordas primitivas de cazadores recolectores Es el período más remoto, extenso y menos conocido de la historia de la humanidad. Se inició con la aparición de los primeros homínidos (Australopithecus) a finales del Terciario, y terminó hace más o menos 12.000 años al desaparecer la última glaciación.Los hombres del Paleolítico emplearon especialmente instrumentos líticos, es decir, útiles de piedra. Estos útiles no fueron pulidos sino tallados a golpes y la piedra más utilizada fue el sílex. También es posible que trabajaran la madera, pero los objetos elaborados en este material han sido destruidos por el agua, el hielo y el paso del tiempo. Durante el Paleolítico no se utilizaron los metales.Esta época se divide en tres subperíodos: Inferior, Medio y Superior.

El Paleolítico Inferior: durante esta época vivieron los últimos Australopithecus, Pitecanthropus y primeros Neandertales. A diferencia de los miembros de las hordas de Australopithecus que se limitaban a manipular objetos como piedras, huesos y palos, los Pitecanthropus y Neandertales ya elaboraban útiles rudimentarios. El Paleolítico Inferior se inició hace aproximadamente un millón de años y se prolongó desde finales de la glaciación Günz hasta la retirada del glacial Riss hace unos 100.000 años. A finales del Terciario y comienzos del Cuaternario, cuando se constituyó la sociedad humana, el clima del planeta era mucho más suave. El continente europeo se encontraba cubierto de bosques subtropicales y abundaba una fauna muy diferente de la actual. Poco a poco, el clima se hizo más frío y las glaciaciones invadieron algunas zonas de Europa y América del Norte. También descendieron los hielos de las grandes cordilleras como el Himalaya y los Alpes y la vegetación de bosques fue remplazada por un paisaje de clima frío.El frío de las glaciaciones hizo que la vida de estos primeros seres humanos fuera muy difícil. Los hombres del Paleolítico Inferior vivían en hordas y todavía conservaban mucha agresividad zoológica. Continuamente se trasladaban de un sitio a otro persiguiendo manadas de mamíferos para cazar, o en búsqueda de frutos silvestres. No existen huellas que indiquen que habitaran en el interior de las cavernas pero sí se han encontrado vestigios de campamentos ocasionales al aire libre, a orillas de los ríos y lagos. Posiblemente utilizaron pieles de animales para elaborar toldos que sirvieran como refugio. Sus herramientas fueron rudimentarias, generalmente palos y fragmentos de piedra con bordes cortantes aunque también comenzaron a elaborar hachas de mano de sílex. También elaboraron raspadores, punzones y cuchillos de hueso y piedra.Con base en los objetos del Paleolítico Inferior que fueron estudiados primeramente en Francia, los arqueólogos han establecido los siguientes estadios culturales de este período:- Prechelense: caracterizado por hachas de mano talladas por una sola cara. - Chelense: caracterizado por hachas en forma de almendra, mejor talladas que las anteriores.- Acheulense: caracterizado por hachas más evolucionadas y ligeras. También por la aparición de las primeras puntas de proyectil. Objetos de este tipo abundan también en Asia y África. Las culturas Clactoniense y Tayaciense, también en Francia, fueron contemporáneas de las Chelense y Prechelense, respectivamente.



El Paleolítico Medio: Se inició al finalizar el glaciar Riss, hace aproximadamente 100.000 años y terminó hace unos 40.000 años, en pleno avance del glaciar Würm. En consecuencia, tuvo una etapa de clima suave y otra de frío intenso en Europa y Asia. El hombre de Neandertal fue el principal tipo humano de este subperíodo. La caza y la recolección, seguramente mejor organizadas, fueron las actividades más importantes de estos grupos humanos. Debido a que eran omnívoros (comían toda clase de alimentos), estos hombres pudieron adaptarse a diferentes condiciones ambientales. La razón por la cual pudieron sobrevivir a pesar de los cambios climáticos y las difíciles condiciones de la naturaleza, fue su habilidad para fabricar herramientas y el hecho de que actuaban colectivamente.Estas agrupaciones de hombres durante el Paleolítico Inferior y Medio reciben el nombre de hordas primitivas. El tamaño de estas hordas era reducido y según parece, fueron bastante inestables puesto que sus miembros pasaban de una a otra horda con mucha facilidad. Cada horda tenía un líder o conductor que podía ser hombre o mujer. Predominaban la promiscuidad sexual y el canibalismo.El material arqueológico encontrado está caracterizado por lascas, que eran obtenidas de núcleos de piedra trabajados mediante el sistema de percusión. De acuerdo con los restos encontrados pueden distinguirse dos culturas:- Levalloisiense: caracterizada por lascas grandes de forma triangular.- Musteriense: caracterizada por puntas triangulares, raspadores y buriles en forma de cincel que servían para perforar. Se perfeccionó la técnica para elaborar hachas de mano; las puntas encontradas son pesadas y de su tamaño se puede deducir que fueron enmangadas en forma de lanza.

El Paleolítico Superior: Tuvo una duración menor que los dos períodos anteriores (40.000 a 12.000 años a. de C.). Se extendió desde el segundo avance del glaciar Würm, hasta la retirada del mismo y por tanto predominó el clima frío, suavizado durante los interglaciales. La paulatina desaparición de los hielos hizo que el clima de Europa y Siberia Meridional se hiciera templado y ocasionó la extinción de los grandes mamíferos lanudos. Los renos y caballos se desarrollaron a lo largo del litoral Mediterráneo y especialmente la región del Cáucaso. Durante el Paleolítico Superior se registraron grandes avances, tanto en la perfección biológica del hombre, como en el desarrollo de la producción y la organización social. Los primeros Homo sapiens, tales como los hombres del Cro-Magnon, Grimaldi y Chancellade fueron los tipos humanos predominantes en este período.Los hombres del Paleolítico Superior abandonaron las cavernas y construyeron viviendas artificiales. Además, constituyeron una nueva forma de organización social que ha sido denominada clan primitivo. Los restos arqueológicos de este período en Europa demuestran un gran avance en la elaboración de herramientas, especialmente de sílex. Otra característica de esta época fue el desarrollo del trabajo en hueso y cuerno para la fabricación de arpones y punzones.También aparecieron las primeras manifestaciones artísticas. Los objetos encontrados indican la existencia de las siguientes culturas en el Paleolítico Superior:- Gravettiense y Auriñaciense: caracterizadas por útiles de piedra retocados y aparición de figurillas artísticas. - Solutrense: caracterizada por instrumentos de piedra con forma de hojas de laurel y de sauce y por los bastones de mando.- Magdaleniense: caracterizada por el predominio del trabajo en hueso. Según parece, los hombres del paleolítico superior domesticaron perros.



Historia del hombre primitivo
Según explicaciones científicas, nuestro sistema solar se formó hace unos 4.600 millones de años. En la Tierra, uno de sus planetas, la vida surgió 1.500 millones de años después; o sea, hace más de 3.000 millones de años.
Contrastada con esas enormes cifras, la aparición del hombre es relativamente reciente, ya que data de apenas unos tres millones o cuatro millones de años. Entre tantos miles de millones de años, podríamos decir que el hombre es una especie nueva en el planeta, siendo, hasta hoy, el último eslabón de una cadena viviente iniciada hace más de 3.000 millones de años.
La aparición del hombre sobre la Tierra es el primer paso para el nacimiento del pensamiento y un avance decisivo hacia la reflexión. Por primera vez en la historia de la vida, un ser, no sólo conocerá, sino que se conocerá.
Los hielos del último avance glacial comenzaron a retroceder y los períodos de frío fueron reemplazados por intensas lluvias que hicieron subir el nivel del mar. Poco a poco, el paisaje y el clima del planeta comenzaron a tomar lentamente una nueva fisonomía. Todas estas transformaciones climáticas determinaron una gran variación en la flora y la fauna terrestres.
Huesos humanos y objetos fabricados encontrados en capas profundas de terreno cubiertas por otras que jamás habían sido removidas desde su formación, han permitido a la geología —ciencia que estudia la corteza terrestre— establecer que el hombre existe, más concretamente, sobre la Tierra, desde el principio de la época cuaternaria y tal vez desde fines o mediados de la época terciaria (Ver, Épocas geológicas de la Tierra).

Homínido
¿Cuándo, dónde y cómo se franquea el umbral de la hominización? A pesar de los sensacionales descubrimientos hechos, la Paleontología aún no ha dado una respuesta definitiva. De lo que nadie duda es que desde el punto de vista orgánico el fenómeno se reduce al perfeccionamiento del cerebro. (Ver, Origen del hombre).
Si la estructura anatómica del hombre es resultado de una larga evolución, el despertar de su inteligencia ha sido, por el contrario, bastante brusco. Todo hace suponer que el umbral que daría paso al pensamiento fue franqueado de una sola vez. Y, a partir de este momento, la vida de la especie humana quedó trazada. Lo estaba, no sólo por el dinamismo del poder de la reflexión, sino también porque, contrariamente a los animales vinculados al medio ambiente, el hombre no puede sobrevivir si no transforma cuanto le rodea y lo adapta a su medida.
Los restos que se han encontrado en las capas de terreno o en el suelo de antiguas cavernas son, en su mayor parte, armas sencillas de piedra o de metal, utensilios de alfarería; esto es, ollas y vasos de greda, y otros objetos semejantes. El estudio comparativo de ellos ha permitido establecer una gradación de los progresos alcanzados por el hombre en esas oscuras épocas de su desarrollo.
La familia de los hombres comenzó a formarse probablemente cuando un grupo de primates superiores comenzó a bajar de los árboles al suelo. A partir de ahí resulta bastante fácil, con un ligero esfuerzo de imaginación, llegar a concebir lo que sería la vida de los primeros seres humanos sobre la Tierra.
La selva había comenzado a reducirse y debían buscar alimento en el suelo, a campo abierto, para sobrevivir. Esos primeros alimentos para cumplir el más elemental instinto de conservación fueron hierbas, frutos silvestres y raíces.
Al comienzo, tal vez, caminaron apoyándose sobre los nudillos de sus manos, pero poco a poco se irguieron y así sus manos empezaron a quedar libres, pudiendo empuñar piedras y palos para matar pequeños animales o para defenderse de los grandes, para despedazar la carroña, para partir los huesos o comer la médula, para sacar a los animales de sus escondrijos, para abrir los frutos de cáscara dura.
Durante su primera época en la Tierra, el hombre, al igual que los demás animales, debió enfrentarse a los caprichos de la naturaleza, pero, al dominar las fuerzas de ella, se fue convirtiendo en soberano indiscutible de su ambiente. El hombre se propagó por toda la superficie del planeta, conquistando las sierras y las llanuras, los desiertos y las selvas.
La primera vivienda, mejor se diría el primer refugio, debió ser un árbol bajo el cual se cobijara el hombre, o bien entre sus ramas, ante el temor de que su sueño fuera turbado por alguna fiera.
Más tarde, pernoctó al abrigo de las peñas o en cuevas más o menos profundas. La primera arma fue acaso una rama desgajada de un árbol. Luego, al necesitar el hombre de su prójimo, de su semejante, de quien, quiérase o no, era su “otro yo”, trató de comunicarse, de hablar, más que por signos, por onomatopeyas.
Por último, tal vez al ver flotar sobre las aguas o rodar los troncos de los árboles por los declives montañosos, surgieron en la mente virgen de los primeros seres humanos las primitivas y rudimentarias nociones del transporte y de la locomoción, que culminaron muchísimos siglos más tarde en la invención de la rueda, uno de los descubrimientos más sensacionales de todos los tiempos.
El uso de herramientas estimuló el desarrollo del cerebro, y el desarrollo de éste reforzó a su vez todo lo demás; le permitió al hombre una mayor coordinación de sus movimientos al caminar erguido; también le hizo darse cuenta del valor de las armas y herramientas, comenzando a guardarlas una vez usadas, por si le servían para futuras ocasiones; luego comenzó incluso a fabricarlas e inició a sus hijos en la fabricación y su uso. Así empezó la cultura ya que a pesar de que los creadores fueron muy primitivos, eran ya hombres. Comienza por tallar la piedra y hacer fuego.
La conquista del fuego es una de las más notables victorias humanas sobre la Naturaleza circundante. Fue adorado como un dios y forma parte integrante de todas las mitologías.
En la época de las tribus nómadas, cuando la humanidad se hallaba en estado de perpetua inestabilidad familiar y social, el fuego era un centro de reunión y concentración humana: un verdadero tesoro conservado con el mayor de los cuidados.
Cada familia se reunía en tomo a una hoguera durante las largas noches invernales. Como los medios para proporcionarse fuego eran limitadísimos, se hacía necesario e imprescindible mantener siempre encendidas, tanto de día como de noche, algunas brasas de leña y renovarlas constantemente. El fuego se comunicaba así con cierta solemnidad de unos a otros hogares. Cuando la familia, la horda, se ponían en marcha, cada uno de los clanes llevaba “SU fuego”, aquellas brasas preciosas, a menudo rodeadas y protegidas por centinelas, ya que podían ser robadas o apagarse de un momento a otro. Y cuando a una tribu se le apagaba la lumbre, la miseria, las enfermedades acababan con ella muy en breve.
El hombre se había percatado del temor instintivo de las fieras a las hogueras; observó también que el fuego contribuía a la mejora de su alimentación y al perfeccionamiento de su industria; no tardó en darse cuenta de su inmenso poder destructivo. Su primera obtención debió ser laboriosa, muy fatigosa y erizada de dificultades.
El bello mito griego de Prometeo hubo de tener un precedente no menos heroico en aquellos pobres y tenaces seres primitivos que pasaban largas horas frotando pedazos de madera seca y, ciertamente, el nombre de premaetha significa frotación de leños, uno contra otro. Resulta curiosa esta semejanza del vocablo con el nombre del héroe heleno que sustrajo el fuego de las divinidades para entregarlo a los hombres y que, como todos los bienhechores del género humano, padeció terribles sufrimientos.
Las pruebas más antiguas de estas primeras manifestaciones de la especie humana datan de comienzos del período pleistoceno, hace aproximadamente unos setecientos mil años.
En su lucha por la vida, el hombre había ya logrado ventajas sobre los otros animales, ya que había aprendido a usar el fuego, a utilizar los diferentes utensilios y a abrigarse con piedras que le procuraban calor, sin embargo, gracias a su inteligencia cada vez más desarrollada, el hombre aprendió, poco a poco, a aprovechar de modo más racional la naturaleza.
Empezó a cultivar plantas y a criar ganado, con lo que le cambió totalmente la vida. Se hizo sedentario, construyendo albergues para él y para sus animales. Las nuevas construcciones se reunieron formando aldeas. El hombre empezaba una nueva época, la agraria. De esta forma, surgieron las ciudades, que eran centro de comercio, artesanía y administración.
La flexibilidad de la inteligencia humana obliga a reaccionar ante cada presión exterior, obedeciéndola u oponiéndose a ella. Así, en las culturas primitivas, la fuerza de la Naturaleza ejerce una influencia poco menos que decisiva. Y gracias a esa adaptación a las fuerzas naturales, el hombre llega a un mayor y mejor conocimiento de las mismas y a la adopción, lenta pero constante, de formas de vida más progresivas.
Este hombre, que pensaba y podía mejorar su entorno, fue el llamado “homo sapiens” (hombre pensante o que sabe), y que ha continuado su desarrollo hasta nuestros días, cuando nosotros, tú y yo, somos representantes de este Homo Sapiens.




lunes, 14 de septiembre de 2009

evolucion del hombre primitivo








La comunidad primitiva es ya un grado elevado de la evolución del humano. Las agrupaciones humanas se van conformando alrededor de un territorio, de una determinada forma de producción, de unas relaciones reproductivas que generan relaciones sociales concretas y reales que determinan una forma de gobierno o normatividad social y un hacer económico, social, político, militar y cultural. La humanidad ha conocido y sigue sosteniendo formas comunitarias de existencia social. A pesar de la larga historia humana, los más primitivos estadios de existencia social sobreviven en determinados lugares del planeta Tierra. La generalidad incluye la particularidad y la particularidad nos muestra lo que es la generalidad si aplicamos la dialéctica en el conocimiento del fenómeno. La comunidad primitiva es un estadio de la evolución humana en el cual ya hay posibilidades de irse liberando de la necesidad puramente material.
En la comunidad primitiva se dan los primeros elementos para desarrollar el pensar aunque ese pensar sea puramente natural, instintivo. En la comunidad primitiva se dan los primeros pasos en la perspectiva del humano, que construirá las civilizaciones posteriores.
1.1. Régimen de propiedad en la comunidad primitiva
En un comienzo el humano apenas si se desprendía de los árboles y se alimentaba de frutos y raíces de los mismos. En miles o millones de años, se "asienta" en territorios determinados y genera su propio "hábitat" humano. Se inicia el largo proceso de conformación tribal y, por ello, mismo la materialidad de su existencia no puede ser sino comunitaria. La relación con la naturaleza es de tal índole que forma una unidad indisoluble sin mucha mediación de elementos artificiales o producidos por él mismo. Se puede decir que el humano no es que tenga una relación determinada con la naturaleza sino que es naturaleza misma que posee determinadas particularidades.
Hay tanta necesidad material para sobrevivir, que no se puede por menos de compartir la propiedad de los elementos que sirven para ello; tiene que hacerse en forma comunitaria, porque la agrupación humana es aún incipiente y débil ante las fuerzas de la naturaleza. Es esencialmente necesario compartir tanto los elementales instrumentos, mediante los cuales se enfrentaba a la naturaleza como los mismos elementos y los que ésta le brindaba al grupo humano primitivo.
Dos aspectos que determinan el régimen comunitario son: el primero interno, es decir, la debilidad del grupo humano ante las fuerzas de la naturaleza que obliga, necesariamente, a agruparse y el segundo, externo, que consiste en que hay una infinitud de elementos naturales que imposibilitan la propiedad individual o particular. En efecto, en las condiciones de la sobrevivencia natural, toda la naturaleza se encuentra a disposición de los humanos existentes. Estos dos aspectos de la existencia imposibilitan la propiedad individual.
1.2. Condiciones materiales
Las primeras agrupaciones humanas, conocidas por los historiadores como la Gens y la Tribu, sobreviven sobre condiciones materiales puramente naturales. Es la naturaleza, en su rudeza, la que impone las condiciones de sobrevivencia de esos grupos primigenios de la humanidad. Las investigaciones modernas, llevadas a cabo en tribus que subsisten en el planeta, nos muestran en forma muy clara las condiciones materiales de su existencia. Es la naturaleza, en su manifestación real, la que impone las formas de vida, la alimentación, el vestido, la vivienda, la organización familiar, etc.
Sobre esta realidad, el grupo humano evoluciona y se relaciona con otros grupos humanos con los cuales, en su devenir existencial, establece contacto. La producción, en estas condiciones, se basa en productos que son estrictamente necesarios para sobrevivir; es decir, alimentos, vestido, vivienda e instrumentos que faciliten una sobrevivencia de carácter puramente natural. La comunidad primitiva es más natural que artificial: su materialidad biológica y social está más inmersa en la naturaleza que en lo social. Depende más de la naturaleza que del conjunto social, aunque siempre la naturaleza sea el entorno dentro del cual se vive social e individualmente.
En la comunidad primitiva hay menos productos humanos que en las sociedades que le siguen. Sin embargo, de lo anterior, lo que la sociedad produce es parte de la naturaleza como lo es la misma sociedad y el individuo. Lo que podemos afirmar es que en la comunidad primitiva el humano depende más de las fuerzas y leyes de la naturaleza, de su entorno, que en las siguientes formaciones sociales en las cuales ese entorno es más artificial; es decir, producido por el mismo humano, pero siempre siendo parte de la naturaleza.
El régimen de propiedad común es impuesto por los medios materiales de que puede disponer el grupo humano y no por su capacidad de adaptación, muy débil aún. La necesidad impone las condiciones de vida de estos grupos humanos primitivos. En este estadio de desarrollo social, el grupo humano es completamente dependiente de la naturaleza; es naturaleza viviente particular humana, en similar forma a como lo es la naturaleza viviente puramente animal, con la diferencia de la gesticulación para la comunicación que en el humano es de mayor desarrollo cerebral.
Otro factor estructural que determina la propiedad comunal es la cantidad de elementos a utilizar por parte del grupo humano. La naturaleza es de tal magnitud, para el grupo, que nadie tiene interés en apropiarse individualmente parte alguna de ella, ya que no le sería de utilidad alguna; no la podría manejar siquiera. Aunque los instrumentos de caza y pesca son utilizados individualmente, la acción de cazar y pescar se hace en grupo y, por lo mismo, la repartición de lo conseguido es comunitaria. Son tan primitivos los instrumentos utilizados para la caza y la pesca que no pueden ser objeto de propiedad individual sino de uso individual, pero de propiedad comunitaria. No se puede concebir, en este estadio, la propiedad privada sobre objeto alguno.
1. 3. Condiciones culturales
El régimen de la comunidad primitiva genera unas costumbres y una cultura concreta. La elementalidad vital y la materialidad natural generan en el grupo costumbres también muy naturales. En efecto, la agrupación, una vez posee el tiempo suficiente, el tiempo sobrante de la necesidad de buscar alimento y vivienda, se reúne alrededor de actividades relacionadas con su materialidad real. El acto de comer el producto de la caza y la pesca los reúne y hace que el grupo comience a generar especies de ceremoniales alrededor de esa actividad. Luego, habrá respuestas a los fenómenos naturales que ejercen sobre el grupo y también en forma individual, temor y amenazas a la integridad biológica.
Ante la amenaza o ante el hecho natural que lesiona la integridad vital individual o del grupo, se hace necesario asumir defensas y entre ellas se va produciendo el culto a los fenómenos naturales que, para ese momento, son inexplicables. Alguien representará al grupo; en todo organismo hay órganos de dirección y de ejecución; en el grupo humano primigenio es el anciano, el que posee la mayor experiencia, quien asume la dirección en dos sentidos: en el de autoridad ante el grupo y en el sentido de ser un intermediario entre el grupo y la realidad exterior al mismo; esa exterioridad puede ser el fenómeno natural que infunde temor por el desconocimiento de su naturaleza o puede ser otro grupo humano que disputa la territorialidad. La autoridad política tiene aquí su origen en forma simultánea con la autoridad religiosa del futuro. Poder político y poder ideológico surgen ya de los comienzos de la era humana en el planeta.
En la medida en que la comunidad se va desarrollando, sus manifestaciones culturales también lo van haciendo. Vendrán las guerras por las mejores tierras para el pastoreo y los elementos guerreros se irán perfeccionando al mismo tiempo que el culto se convierte en otro medio de carácter ideológico para sostener las formas sociales establecidas. En este período, que es muy largo en el tiempo y también muy diverso en el espacio; es decir, en la geografía del planeta, los diversos grupos humanos son predominantemente esclavos o dependientes de la naturaleza y, por ello, a ella le rinden culto en la perspectiva de sobrevivir.
La adoración de los astros y de los fenómenos naturales es la expresión de mayor importancia social y cultural en este momento histórico. De ellos depende la sobrevivencia y el futuro posterior a la vida de cada uno y de todos los integrantes de la comunidad.
1. 4. La organización social
Como ya se ha podido observar y como lo ha venido demostrando la investigación de antropólogos e historiadores, el humano es esencialmente un ser social. No se puede concebir al margen de la sociabilidad. En primer lugar, es la manada, a similitud de las grandes manadas de simios que siguen existiendo. Con el desarrollo y evolución de sus condiciones materiales y culturales, el humano va conformando lo que se ha denominado la "gens" y la "tribu", en donde ya comienzan a darse los inicios de una organización social dentro de la cual asoma los gérmenes de lo que ha de ser la autoridad, en donde hay formas de expresión económica, cultural, militar.
Es claro que la comunidad primitiva existe y se desarrolla dentro del tiempo-espacio. En el tiempo es un período humano muy largo el que ha recorrido la comunidad y en el espacio el planeta Tierra sostiene aún, en diversos lugares, la existencia de la comunidad primitiva, dentro de condiciones modernas. De acuerdo con descubrimientos recientes, el humano habitó diferentes lugares del planeta y no se puede afirmar que haya surgido y se hubiese desarrollado a partir de un único punto territorial.
No es este el lugar para describir el proceso histórico de la comunidad primitiva ni las diversas razas y pueblos en donde ella tiene origen. Para el objetivo de nuestro estudio, nos basta con saber que ella ha venido evolucionando hasta alcanzar las formas organizativas que conocemos en las sociedades consideradas como más avanzadas y que aún existen comunidades humanas con las características de las primeramente estudiadas y puestas como ejemplo del origen de las sociedades modernas. Estamos, entonces, analizando el proceso de evolución de las comunidades primitivas, de donde han provenido las actuales sociedades modernas predominantes en el planeta.
1.5. La descomposición de la comunidad primitiva
Como todo fenómeno, la comunidad primitiva lleva en sí el germen, los elementos, que producirán su desaparición. La comunidad posee en su seno personajes que detentan la autoridad; esa autoridad es política para orientar e intermediar la organización de los grupos humanos, es autoridad militar mediante la cual asume su defensa ante los ataques de otras comunidades o inicia la agresión a las que considera poseen las mejores tierras y pastos para sus rebaños en el objetivo de apropiárselos; en otro sentido, hay autoridad religiosa a efecto de manejar el culto y el rito.
Estos personajes, como consecuencia del poder que detentan, poseen materialmente determinados elementos como construcciones, instrumentos de guerra, elementos del culto que manejan en su calidad de líderes o jefes de la agrupación social; es con esos elementos materiales que ejercen sus funciones en forma espontánea o natural dentro del conjunto social. Con el poder viene el dominio y la apropiación de lo que ha sido de la comunidad. Es decir, se generan los presupuestos para el establecimiento de la propiedad individual o privada en manos de quienes detentan ese poder, que es político e ideológico, ya sea los más ancianos por su autoridad política, los guerreros por su poder militar o los sacerdotes del culto por su poder ideológico sobre el conjunto social.
El proceso evolutivo de la sociedad primitiva lleva al establecimiento de la propiedad privada, a la esclavización de los prisioneros de las guerras de conquista y, con todo ello, la liquidación de la comunidad primitiva y la aparición de los grandes imperios. En América, existieron los imperios azteca, maya, inca y chibcha; al lado de ellos hubo algunas agrupaciones de importancia, pero de naturaleza inferior a los citados. En Asia y África, existieron los imperios sumerios, babilónicos, egipcios, sirios, etc.
Luego, hubo grandes movimientos tribales que tuvieron como fin la conquista de territorios; se destruyeron imperios muy bien constituidos, pero que habían entrado en franca decadencia y se volvieron a constituir otros sobre nuevas condiciones materiales y culturales. Con la liquidación de las comunidades primitivas y la instauración de los grandes imperios, se entra en un período histórico basado en estructuras económicas en las cuales la propiedad privada se institucionaliza, incluso sobre los mismos seres humanos a los cuales no se consideraba como tales, sino como objetos y sujetos de trabajo. Es la esclavitud como forma predominante en la existencia histórico-social de la humanidad.